¿Nos vemos imbuidos en las más quijotescas escenas internacionales sin percatarnos?
Por: Farid Badrán. 11/06/2009
No son pocos ni nuevos los acontecimientos que pese a proponerse inauditos en nuestro mundo, se están tomando día a día como algo circunstancial, e incluso normal lo cual conlleva a su paulatina aceptación sin darnos cuenta de que nuestro sistema internacional está irremediablemente al revés.
He aquí algunos ejemplos:
Irán, uno de los países más prolijos en crudo dice apostar a futuro en energías nucleares que han levantado ingentes sospechas en la comunidad mundial.
Colombia, tradicionalísimo exportador de uno de los mejores cafés del mundo se ha visto en la obligación de importar el grano en varias ocasiones de países con menos calidad de producto como Tailandia.
EE.UU. El estandarte occidental de la seguridad y sobre todo de la securitización, es quien financia indirectamente a sus jurados enemigos a través de la compra de petróleo, véase el caso venezolano.
Inglaterra, una isla, fue quién determinó durante casi cien años los andamiajes socio -políticos y económicos de extensas regiones del planeta. Egipto, Sur África, Japón, India, Estados Unidos, Canadá y Australia dan fiel muestra histórica de ello. Incluso sometieron a la milenaria potencia china con los Tratados Desiguales a 100 años de soberanía abiertamente vulnerada.
Israel, en su minúscula extensión territorial y presión poblacional desde su creación a tenido (gracias a EE.UU.) en Jaque al deshilvanado mundo árabe que no ha podido conjurar la ocupación judía en los que solían ser sus tierras.
La Unión Europea y Estados Unidos como ejemplos claros del neoliberalismo son quienes en la OMC bloquean cada vez más las oportunidades comerciales de los países en vías de desarrollo a través de la imposición de subsidios cínicamente ocultados bajo nombres sucedáneos que el discurso y la demagogia permiten. Fondos estructurales, cajas, dumping. Todo es lo mismo.
El sistema financiero internacional aún cree apostar al método por el cual para prestarle dinero a los pobres (sean países o personas) exigen como requisito que los mismos tengan dinero para soportar el préstamo cuando precisamente están pidiendo porque no tienen.
Las crisis económicas, financieras y/o comerciales son cada vez más periódicas y se ven como un ciclo más de la economía que se sortea con las mismas formulas que en 10 años habrán de ser inútiles para frenar la próxima crisis.
Los países que se juran democráticos o repúblicas populares muchas veces lo son menos que cualquier otro Estado. Véase el caso de Venezuela o Korea del Norte.
Se condena en los pomposos discursos de la ONU los actos de guerra mientras que los mismos Estados que se paran al estrado son quienes invierten sumas millonarias en gasto militar sin darse cuenta de que lo que promueven no es la seguridad por la paz sino la securitización para la no guerra.
La política de los Estados pensada para trabajar por el beneficio de las colectividades no pasa de ser en repetidos casos un escenario totalmente inverosímil en el que solo se pugna por los intereses privados de pocos que tienen a más de la mitad de la tierra sumida en el más franco y reprochable subdesarrollo a costa de la corrupción, la burocracia, la demagogia, el populismo, y la enajenación mental.
¿Y pensamos que el mundo no esta al revés? Nos hemos convertido en el espejo inverso de lo que debería ser. Somos la encarnación latente de una viceversa internacional que está destruyendo etnias, naciones, recursos….vida al fin y al cabo.
Somos por ende y a la postre infaustos portadores de la muerte en la tierra, la paradoja de la vida que existe para extinguir todo aquello que nos mantiene vivos.
0 Respuestas a “Nuestro Mundo: Ametsis Lanoicanretni.”