Sin palabras. Hace rato la inteligencia periodística del mundo había dejado de cumplir con una de las labores fundamentales de ese oficio: Actuar como un elemento que busca equilibrar el uso y el abuso del poder. Pero esta vez los destellos que aún existen para crititcar y generar verdadera opinión pública me han dejado un buen rato en silencio. El motivo: La edición italiana de la revista Rolling Stone (la misma que busca en su portada cada estrella de la música y el espectáculo) ha decido nombrar como Rockstar del año al mismísimo Premier de dicho país, conocido en el bajo, medio y alto mundo como “il Cavaliere” pero que responde oficialmente al nombre de Silvio Berlusconi.
La explicación sobraría. El estilo de vida, las fiestecitas extrañas con niñas que apenas sobrepasan los estudios secundarios, las salidas en público defendiendo aguerridamente y con mucha actitud controversiales y ortodoxos proyectos políticos, y claro, el caché que inspira su forma de vestir, le han valido el galardón. El punto que quiero tocar, sin embargo, no es únicamente presentar mi total adhesión a dicha elección y de paso felicitar a Shepard Farey (el mismo que diseño el cartel “hope” de Obama en la época de su elección) por dejar en alto el nombre del Primer Ministro con su aporte a la portada de la revista. De hecho, quiero recalcar que es posible todavía, aunque cada vez parezca más remoto, retar al orden establecido, criticar de manera solidaria y hacer un uso inteligente de la libertad de expresión retóricamente consignada en cientos de códigos civiles alrededor del mundo.
El punto de la crítica es excelente. El completo editorial de la revista, al explicar la decisión, se desglosa en una extensa reunión de dobles sentidos, comparaciones que en principio pueden parecer inocuas pero que en realidad dejan un punto de vista bastante argumentado, y sobretodo, extiende la parte del inconformismo en contra del gobernante, que se ha hecho sentir en Italia, en Europa y en varias ocasiones en el mundo (si no, preguntémonos por los inmigrates africanos que son devueltos de la isla hacia sus lugares de origen casi de ipso facto, desde Lampedussa, luego de estar semanas a la deriva por el Mediterráneo.
Ahora sí, las reuniones del G7, G8, G20, OECD y demás clubes de potentados mundiales serán mejores y más divertidas (por la lucha de egos). Al premio nobel, súmenle la presencia del esposo de la modelo Carla, la asistencia en reemplazo de su vasallo del hombre que con más de 50 años todavía aparece sin camisa en la portada de Time (y hace levantar todo tipo de suspiros en su pose de Rambo) y ahora, al rockstar del año.
Y después se preguntan por qué van a fracasar las conversaciones de Copenhague… Bueno, de pronto la verdad es que no se hablará mucho del cambio climático o de los compromisos para reducir las emisiones de CO2 y demás… Yo creo que Silvio les va a dar tips al resto del club para ser Rockstar como él. Imagínense a Hillary en el Reinado de la Amapola en Afganistán… buenísimo, ¿no?

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