Por: Farid Badrán Robayo. 15/10/2008.
En el último lustro la izquierda en el continente ha tomado fuerza impulsada por vehículos que algunos tildan de populistas, autoritarios, e incluso extrajudiciales….¿cuáles son los verdaderos andamiajes sobre los que se soporta la izquierda en América Latina? y ¿Cómo afecta ello la legitimidad e identidad de la misma en la región?
A guisa de la reciente aprobación del referendo por el cual se modifica la Constitución Política de Ecuador, y recordando las no pocas alteraciones de las que ha sido depositaria la Carta Magna venezolana, recobra protagonismo en el continente la idea del turno de las izquierdas en sus diferentes Estados.
Con presidentes de corte socialista en Brasil, Chile, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Uruguay, Cuba (en su régimen) y Argentina (de un modo más soterrado). Y todo ello en un marco económico mundial regido por el neoliberalismo y el libre mercado exacerbado; se configura un escenario político regional con visos de contrariedades y contradicciones; en el que el desarrollo de la sociedad civil latinoamericana esta comprometido y supeditado al resultado de los experimentos políticos y puntos de inflexión a los que se ven abocados los distintos países mencionados.
Y es que en el tema de los gobiernos de izquierda en Latinoamérica convergen muchas variables de discusión de acuerdo al proceso de establecimiento del gobierno en cada país.
Se habla en algunos casos de populismo, alienación e incluso enajenación de la población civil. Si a ello le añadimos los ingentes problemas y abusos de los que ha sido depositaria la libertad de prensa, tenemos una ruta segura hacia una verdadera coyuntura socio política en Latinoamérica.
Ejemplo de todo ello lo muestra el escenario venezolano en donde Venevisión se vio obligada a emitir por Internet. Y por otro lado los llamados círculos bolivarianos parecieran ser más unas células de control civil a la oposición que eventualmente pueda articularse en el país.
Ecuador por otra parte se ha hecho con el derecho de adquirir el 51% de la participación en los medios de comunicación, quitándole además todo control a los grupos empresariales que tuvieren la tentativa de influir en los mismos.
El “Proyecto Bolivariano” que propugna Venezuela es de claro corte socialista y en el afán de sostenerlo está destinando y desgastando – si se quiere – enormes cantidades de recursos para trazar un trapecio entre La Habana, Quito, La Paz y Caracas, que le permitan sostener una imagen de unidad ideológica estable. Ello sin mencionar los esfuerzos diplomáticos llevados a cabo en Moscú y Teherán.
Pero ¿La izquierda latinoamericana es realmente esto? o ¿será este su destino? Son cuestionamientos importantes si se tiene en cuenta la naturaleza ineluctablemente chavista provocadora y belicista del liderazgo que estos idearios están incorporando y están mostrando al mundo.
Es algo en lo que vale la pena cavilar un poco porque imágenes tan tergiversadas de la izquierda son precisamente las que contribuyen a satanizar a la misma en los círculos académicos políticos medianamente serios.
Colombia no es ajena a ello y es tal vez el Estado más perjudicado de todos en la medida en que más de cuarenta años han pasado en conflicto interno, y la guerrilla (ahora terroristas) de las FARC y el ELN son para muchos ojos en el concierto mundial la reivindicación de la izquierda en el país. Muestra innegable de los problemas identitarios de los que adolece este ideario político dentro y fuera de nuestras fronteras.
Lo que es y no es la izquierda pertenece definirlo y decidirlo a las nuevas fuerzas laborales, académicas y pensadoras de nuestros días y Estados si queremos abogar por la sensatez y la pulcritud de un verdadero debate y discurso alejado de belicismos trasnochados y de autoritarismos populistas que no son capaces de reconocer la verdad en la vocación política y social de los ciudadanos de hoy en América Latina.