Mientras en Colombia celebramos y dilapidamos nuestros ahorros en los presentes que adeudamos por Amor y Amistad. El mundo ha elegido a septiembre como el mes para luchar y redefinirse.
Tenemos en Colombia la extraña pero tradicional usanza de celebrar al amor y la amistad extemporáneamente respecto a otros países. En septiembre no solo el comercio hace “su agosto”. También intentan aflorar en los corazones los gestos y las virtudes más profundas atadas como es lógico al sentimiento más preciado que hasta hoy ha podido encontrar y experimentar el hombre.
Sin embargo el mes de septiembre ha demostrado a través de la historia su vocación guerrerista. Y con un compendio extenso de acontecimientos dejan a nuestra melosa tradición como algo menos que un aislado intento fallido de reivindicar al amor en unos días que parecieran haber sido inventados para la guerra.
Para dar solo algunos ejemplos, recordemos que en septiembre de 1571 se desencadenó la batalla de Lepanto que enfrentó a turcos y cristianos. Y que fue determinante en la suerte de estos últimos, quienes tras la reconquista de España a manos de los Nazaríes y del posterior descubrimiento de América se vieron renovados por una ola identitaria religiosa similar a la del Islam ocho siglos atrás.
De igual manera, en septiembre de 1815 Simón Bolívar redacta la Carta de Jamaica en un escenario en donde las capitanías y virreinatos de España en Latinoamérica despiertan con la idea de la emancipación definitiva y de la unidad de los pueblos en la lucha contra el dominio ibérico. La Carta de Jamaica es una sensibilización del libertador que aportó a la vocación independentista de los futuros países en esta parte del planeta.
Fue curiosamente en septiembre de 1810 y de 1822 cuando Chile y Brasil respectivamente formalizan sus proclamas independentistas.
En septiembre de 1932 se inicia la “guerra” entre Colombia y Perú por causa de la invasión peruana por parte de un hacendado de ese país a tierras colombianas. El entonces presidente de Perú Sánchez Cerro hizo de un problema de orden privado un asunto nacional derogando unilateralmente el tratado Lozano – Salomón de 1922. El conflicto se terminó ante la digna respuesta militar colombiana en el Amazonas y se finiquitó con el asesinato de Sánchez Cerro en Lima por un joven opositor.
También en septiembre de 1939 inicia la segunda guerra mundial con la invasión alemana a Polonia como hecho detonante de la que sin duda es una de las páginas históricas más importantes del siglo XX.
En 1945 se realiza la proclamación de la Republica Democrática de Vietnam después de desgastantes alzamientos populares de resistencia a los franceses. Designando como presidente a Ho Chi Min quien adoptando un régimen político comunista pondría al país 20 años después en una de las guerras más representativas y polémicas del sudeste asiático en un contexto de guerra fría.
En septiembre de 1973 cae derrocado Salvador Allende en Chile tras la toma del Palacio de la Moneda por parte de Augusto Pinochet y su Junta Militar en una época en la que casi sin quererlo Latinoamérica probaba suerte con los gobiernos de corte militar que aún en nuestros días han dejado huella de muertos, desaparecidos y mártires de la democracia y la libertad.
En 2001 caen las torres gemelas de Estados Unidos por autoría de Bin Laden. Esto sin duda renovó y puso de moda la palabra terrorismo. Al menos la contextualizó en un escenario contemporáneo abriendo debates sobre el devenir del mundo y de la configuración de su sistema. Lo cierto es que el terrorismo existe desde mucho antes y el 11-S es una más de las máculas que la guerra terrorista ha puesto en la ya manchada historia humana.
En septiembre de 1976 muere Pablo Neruda. Y si bien este no es un acto de guerra propiamente, es una muestra de que septiembre es un mes en el que hasta la nobleza y la belleza de la poesía sucumbe a la historia de los hechos que durante tantos años han enmarcado estos 30 días del año. Año – que por cierto – tampoco tiene días festivos y eso sí es un acto de guerra contra el trabajador de nuestros días.
Pero mientras tengamos nuestra caricia, nuestra sonrisa y la mano de la persona que queremos al lado, en Colombia no podremos mirar otra cosa en septiembre que al Amor y la Amistad en el inútil acto de persistir en una batalla que históricamente tenemos perdida.
