M. Palma 11/03/08
El pasado miércoles 4 de marzo, la Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de detención en contra del actual presidente de Sudan. El señor Omar Al-Bashir decidió festejarlo a su manera, de la mano de una manifestación de apoyo de sus seguidores, la cual seguramente no fue sino la reacción espontánea de una población que no ha tenido que vivir ningún tipo de necesidad, ni tampoco ha conocido nunca lo que es estar bajo el ojo desconfiado de las amistosas Organizaciones No Gubernamentales, mayoritariamente europeas. Esta población que siempre ha seguido atentamente cada uno de los parámetros de acción, que estas fundaciones y asociaciones dentro de su ingenuidad pretendieron en algún momento comenzar a delinear en un Estado extraño, con certeza comenzará a notar la ausencia de sus amigos extranjeros.
Retintín
La salida de la Británica Oxfam, de gran utilidad en el informe presentado por el Fiscal de la CPI Luís Moreno Ocampo sobre la situación de Darfur en el momento de la emisión de la orden de detención contra Ahmad Harun y Alí Kushayb hace poco más de un año, ya no podrá gestionar ningún tipo de ayuda en pro de los niños huérfanos e indefensos que han resultado luego de las acciones del Ejército de Liberación Popular de Sudan y por supuesto, del gobierno Al-Bashir – hoy calificados a la luz de la jurisprudencia internacional como gestores de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Lo que más debe impactarle a los magistrados de la sala de cuestiones preliminares del tribunal de La Haya, debe ser sin duda el escaso apoyo que el todavía presidente sudanés ha recibido de sus amigos rusos, y sobretodo chinos. Extraño que en un contexto donde el Estatuto de Roma no sea si quiera mencionado, el vocero del gobierno de Wei y Hu haya manifestado en un comunicado oficial su preocupación, y prácticamente, su animadversión hacia la resolución tomada por la corte. Igual, ¿qué les puede importar? Ellos no hacen parte de los Estados cuyos nacionales sean objeto de la competencia de la CPI.
Hmmm. Pero Sudán tampoco. Entonces, ¿por qué Kushayb, Harun y Al-Bashir están bajo la lupa? El Estatuto de 1998, estructurado dentro de la óptica de la Onu, establece la posibilidad de presentar casos ante la corte desde la esfera de los Estados miembros de la misma, a partir de la petición del Fiscal de turno, pero también, emulando la intención del Consejo de seguridad (CS) para intervenir en la cuestión.
Algunas ideas sueltas
°La emisión de la orden de detención de Al-Bashir (y de sus secuaces) además de confirmar que estos son personajes funestos y más malos que el hermano de Abel, no significa que ésta vaya a ser ejecutada prontamente, ni que los crímenes en Sudan cesen. Acordémonos de que una de las grandes falencias de nuestro actual sistema de seguridad colectiva radica en la imposibilidad de ejecutar de manera autónoma las resoluciones que el Consejo de seguridad logre determinar (en el hipotético caso en el cual el CS como designado bajo los lineamientos de San Francisco a autorizar el uso de la fuerza, quiera hacer efectiva la orden emitida por La Haya)
°Siguiendo esta idea, es poco probable que los sindicados se entreguen, o que un conglomerado de Estados en pro del reestablecimiento de la paz en la región del Nilo (¿Coalition of the Willing II?) se decida a actuar en defensa de los estamentos de la corte. Los efectos políticos serían elevadísimos, sobretodo antepuestos ante los intereses de rusos y chinos, que no sólo se manifiestan a través de la explotación de hidrocarburos, sino que ingeniosamente habrían encontrado una nueva oportunidad de negocio, a través del comercio de artilugios útiles para hacer daño a otros (¿armas?.)
°Pero de algo ha de servir la emisión de la orden de detención. Un jefe de Estado, y además de un Estado no miembro, puede ser acusado ante un tribunal internacional, bajo una estructura legal autónoma y legítima (queda la duda si Pol-pot, Tito, Franco o alguno de los grandes tiranos del siglo XX se están revolcando en su tumba). Igual, efecto político, sin duda hay.
°Hmmm 2. Colombia. Hermoso país. Una de las últimas acciones del gobierno Pastrana (según las malas lenguas en complicidad con el entrante gobierno) consistió en ratificar el Estatuto de Roma. Pero claro, no sin antes pedir algo a cambio. Aunque el Estatuto establece explícitamente que no admite reservas de los Estados firmantes, expone en su artículo número 124 una salvedad, para excluir al miembro del conocimiento por parte de la corte sobre los crímenes de guerra por un periodo de siete años. [Dos mil dos, los rocketazos, Brasil campeón, más siete… ¡DOS MIL NUEVE!]
°La corte es competente en Colombia desde 2002 en torno a los crímenes de genocidio y de lesa humanidad y a partir de este año sobre los crímenes de guerra cometidos en el territorio y/o por sus nacionales. Su efecto no es retroactivo, pero ¿a quiénes podría llegar a juzgar? ¿A los gestores de la amenaza narcoterrorista? ¿A los miembros del paramilitaris… perdón, de las Bacrim y Bacrin? ¿También a los individuos que representan a los agentes gubernamentales? (¿se acabarán los falsos positivos?) ¿O acaso, al jefe del Estado colombiano?
Para concluir
°Los casos de Sudan, Uganda, Congo y República centroafricana están hoy por hoy en la instancia procesal de la corte –Lubanga, anteriormente funcionario público del Congo, ya está siendo enjuiciado-
°En capilla están los casos de Afganistán y adivinen… ¡Colombia! – por lo menos así lo ha hecho saber varias veces el Fiscal Moreno, quien ha visitado en repetidas ocasiones nuestro país.
°Hmmm 3. Mañana será otro día. Al-Bashir sigue libre… Quizá salga a tomar el mañanero sol de Jartum al lado de un maniquí de Moreno, gritando un gran “You can eat me” como lo hiciera la semana pasada. De pronto se toma un mojito con su nuevo amigo. No hay nadie quien por ahora ose impedirlo.
