Entradas Etiquetadas con: ‘México

03
nov
09

MEXICOMBIANOS

Mexicombianos by RCNUno de nuestros más graves problemas como nación es la carencia y falta de apropiación de identidad cultural

Por: Farid Badrán Robayo

El asado dominical del vecino en el potrero cercano es un cuadro bastante común en los fines de semana capitalinos en Colombia. Al no tener mar, Bogotá se conforma con aprovechar los esquivos días soleados haciendo asados familiares cuyo acompañamiento musical es invariablemente la Ranchera, la carrilera, la tecnocumbia y en el mejor de los casos el valleharto, perdón, vallenato.
Vuelan por los aires trozos de carne, mezclados con la cerveza ineluctable y detrás como un infame telón el ♪aaaaayyyyyy ayyyyy amooooor♪ ♪aaaayyyyyy que doloooor♪ que incita a todos los campestres comensales a cantar a pulmón descosido al son de lo que dicta la música mexicana.

El lunes, y con la resaca quienes no van a trabajar porque no tienen empleo o porque no pueden levantarse, o simplemente porque no quieren; prenden el televisor. El primer pantallazo: RCN emitiendo alguna de su parrilla de novelas mexicanas o peor aún colombo – mexicanas de temas trillados, actuaciones infaustas y lugares comunes donde “Luis José Carmenteras” el niño rico se enamora de “Maria Francisca de lo Ángeles”, la humilde campesina que termina siendo la heredera de la fortuna de los “Carmenteras Tres Palacios”. Todo ello englobado en títulos como “La potranca indomable” “Remolino de pasiones” “La impostora” etc etc.
Si cambiamos a Caracol la variación no existe y peor aún porque en Caracol lo que desafortunadamente sí existe (o existía no lo sé) es “Padres e Hijos” con su infinitesimal e ininteligible trama de estupideces que intentan resumir en una reflexión barata, y en el cual la protagonista se ha casado alrededor de 9 veces en la serie y no ha podido hacer más nada fuera de ella.

Hasta CityTV se dejó contaminar por el aciago cáncer de las telenovelas mexicanas. O sino que lo digan Dana Garcia, Amparo Grisales y Manolo Cardona quienes inclusive deben desdeñar su acento colombiano (que es el no acento) y zambullirse de cabeza en el marasmo de terminologías como: “Orale” “Pinche cabrón” “Vete en Chinga”, “No mames guey” “Esa tipa esta hecha un cuero” “La pasamos cañón” “Vamos al antro” y demás latigazos infectados que tienen al español de los mexicanos lleno de cicatrices incurables y purulentas.

En fin, ese es mas o menos el paradigma con el que los canales privados en Colombia repletan la cabeza de sus televidentes. Creo inclusive que a esos canales les saldría más barato fundir sus logotipos con el de Televisa y ahorrarse así tonterías sin sentido si a la postre todo es la misma m… cosa.

Pero aquí no termina la vaina. Quienes como asalariados tenemos la oportunidad de pagar televisión por cable, no estamos tan lejos del dogma mexicano novelesco que preconizan con encarnizada furia RCN y Caracol en Colombia. Una tarde estaba con mis sobrinas pequeñas de 5 y 7 años quienes como cualquier niño y como Pachito Santos ven Discovery Kids. Cuál no es mi sorpresa cuando veo que muchos de los programas en español producidos para niños en este canal los hacen en México. Y los que no, de todos modos son doblados al español por Palmera Records, casa de traducción y doblaje mexicano que tantas veces me ha echado a perder las mejores películas con su doblaje inexacto y de acento marcado.
Cuál es el efecto de todo esto? Sencillo, mis sobrinas hablan como si se estuvieran criando en Aguas Calientes, Chilpancingo de los Bravos, Cuernavaca, Ciudad Juárez, Tapachula, Monterrey, o el mismo DF mexicano y no en Bogotá.

Como colombianos estamos apropiándonos de una manera acelerada e inconsciente de patrones socio culturales ajenos. México y su cultura (por cierto bien definida y definible) fue el objetivo magnético al que se pegaron grandes porciones de la población colombiana.

Y resulta además que el problema no es de ellos sino nuestro. La feraz transculturación de la que somos depositarios estriba en nuestra propia debilidad cultural e idenditaria. Y le va la madre al que me diga que la identidad colombiana es la que enseña en el mundo Giovanni Hidalgo, Fonseca, Mauricio y Palo de Agua, Peter (que no Piter) Manjares, Jorge Celedón y la infame caterva de vallenateros que los imitan; ni muchísimo menos la “Loba” de Shakira quien se puso solita el adjetivo que más de uno tenía en la cabeza para ella.

La cultura y la identidad colombiana tampoco es lo que buenamente hace Proexport poniendo a un hippie extranjero a hablar bien de Colombia, o a Salvo Basile caminando descalzo por alguna de nuestras playas para concluir que Colombia es pasión y poder así atraer el turismo de extranjeros al país.

La cultura en general es algo bastante más trascendente y menos comercial y barato. Es la vocación de una raza perpetuando sus costumbres centenarias de vida. ¿Amalgamadas por los avances en todo sentido? Sí claro que sí, pero identificable, propia, definida en el tiempo y el espacio tal como lo son por ejemplo la cultura árabe, la griega, la eslava, la celta y sí…la mexicana.
La cultura es el compendio de riquezas de tradición oral y material manifiestas en un grupo poblacional encargado de perpetuarlas y mostrarlas al mundo en su simple esencia.

En Colombia eso se ha perdido mucho. Las negritudes colombianas del Pacífico tienen un fastuoso repertorio de muestras culturales. Culinaria, danza, música única, tradición oral, son solo algunas de sus riquiezas como raza y pueblo en el país. Las comunidades indígenas por su parte son hoy todo menos el ejemplo vivo de otro trozo grande la cultura en Colombia. Indígenas del sur del país ubicados en Vaupés, Amazonas, y Guainía no pasan de ser víctimas del conflicto interno que José Obdulio Gaviria desmintió dando golpes sobre la mesita de su despacho creyendo que con eso terminaría el ostracismo y las pésimas condiciones de seguridad y respeto étnico de la que son sujeto culturas como la Carijona, Nukak, Ticuna, Andoke, Embera y las más de 80 que existen en el país.

Las poblaciones del norte (negritudes costeñas, arahuacos etc) son las pocas que han tenido la oportunidad de mostrar un poco más sus rasgos culturales por cuanto se encuentran cerca de las zonas costeras. Obligado sitio de turisteo de los mismos que ayer se sentaron en el potrero capitalino a comer carne al son del “chente”. Y si aún se lo preguntan, sí, se fueron oyendo la misma música durante las 18 horas de viaje promedio hasta la costa por carretera. Sintiéndose una suerte de mexicombianos que imbuidos en el jolgorio de pertenecer a un lugar y una cultura ajena se convierten en verdaderos turistas. No solamente en rolos viajando a la costa en la dulce compañía de la ranchera, sino en verdaderos extraños en un país que al verlos ya no los reconoce como los portadores de una hermosa cultura y tradición, sin embargo olvidada y cada vez más sofocada y perdida entre pantalones de charro, sombreros ridículos novelas estúpidas y gente sin amor por lo que alguna vez fue verdaderamente. Un colombiano.

22
jul
09

Artículo especial.Bicentenario de la Independencia: Pendiente y dependiente de la emancipación.

 

bicentenario2

Por: Farid Badrán R.
El bicentenario de las independencias se cierne sobre América Latina más como un fantasma pidiendo cuentas, que como la memoria del orgullo de sus naciones y gobernantes.

Cuarenta lustros han pasado desde que Simón Bolívar, José Artigas, Manuel Belgrano, y su plétora de seguidores contribuyeran a las gestas independentistas en varios países de Latinoamérica. La impronta de su legado ha sido dechado de los principios soberanos y la piedra angular de los sistemas democráticos. Fue inclusive el inicio fallido de una integración entre los pueblos otrora hermanados por la causa independentista.

En aquel entonces la configuración del sistema internacional era una muy otra a la de nuestros días. Alemania ni Italia existían como Estados propiamente dichos y eran la confluencia de varias coronas y casas nobiliarias. Francia perdía cada vez más terreno como potencia mundial frente al crecimiento de Inglaterra quien fortalecía su presencia colonial en África, el Sudeste asiático, e India.

Estados Unidos, faro de la primera revolución independentista era un terreno gigantesco en franca expansión hacia el oeste que borraba del mapa y llevaba al ostracismo a centenarias culturas aborígenes como los Sioux, Los Pie Negro, los Algonquinos entre varios más.

China entraba al ocaso de la que sería su última dinastía (Quing) con el cansancio de miles paquidérmicos años que le cobrarían factura en las guerras del opio contra Inglaterra y las revoluciones sociales subsiguientes.

El Panislamismo surgido desde el siglo VII reconfiguró la cara de Oriente Medio y el Magreb, y la religión había ya adoptado matices en tanto que sus practicantes no eran solo árabes sino turcos y persas también como recreadores y practicantes de una nueva cosmovisión que daban y enriquecían a su manera su vocación de vida a través de la religión.

La absolutista Rusia zarista venía de vencer a los ejércitos franceses en su tentativa de conquista, y tras crear la Duma en un intento de laxitud frente a su nación se vio recrudeciendo su férrea mano contra la población con la llegada al trono de Nicolás I quien tras la Insurrección Decembrista solo conoció la autocracia y la represión como modelo de gobierno.

Japón por su parte no pasó de ser una simple economía rural de arcaicos sistemas administrativos hasta el advenimiento de la Revolución Meijíl en 1866 por la cual modernizaría todo su andamiaje socio económico y administrativo.

Es en este contexto en el que se dan las independencias de varias de las colonias españolas en América. España salía debilitada de la recuperación de su trono usurpado por los franceses y la organización y el cabildeo criollo en sus colonias representó el inicio del final de su vasto imperio en 1810 por medio de las juntas patrióticas en Buenos Aires, La nueva Granada, Venezuela, Montevideo, Lima y Alto Perú.

Entre 1816 y 1826 se consolidan las independencias definitivas de los Estados latinoamericanos después de las fallidas reconquistas españolas y llega así el tiempo de la libertad…¿pero fue también realmente el tiempo de la democracia?

Desde aquel entonces Ecuador, Chile, Argentina, Colombia, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia, Venezuela, México, Nicaragua, Panamá (una vez separada de Colombia), El Salvador, Haití, Cuba, República Dominicana y Guatemala experimentaron dictaduras militares en diferentes épocas de su historia y algunas de hecho la mayor parte de la misma.

Y es que en efecto, si sumáramos los años de dictaduras militares de los países mencionados nos encontramos con la increíble cifra de 592 años (si los pusiéramos en fila). 392 más que los que los Estados están con patrióticas ansias de celebrar cuando si cabe develar algo es que a juzgar por lo anterior el antipatriotismo nació en sus propios patios, y fue (y es aún) el producto de execrables gobiernos interesados en procurar el bien particular y el de las esferas del poder antes que el de los pueblos a los que representan y gobiernan con despreocupación y falta de criterio y moral.

En nuestros días otro golpe certero a la democracia lo estamos evidenciando en los populismos disfrazados bajo el eufemismo de nuevas revoluciones sociales cuyo arquetipo es el del gobernante que se arroga a través de las violaciones arteras a la constitución derechos y márgenes inconstitucionales para dar pan y leche a los pobres sin solucionar las verdaderas falencias estructurales de sus Estados en materia de salud pública, corrupción política seguridad, economía y medio ambiente: Desarrollo.

De hecho los sucesos que en la última década hemos venido presenciando no son en varios casos más que la utilización de la democracia para la destrucción de la misma dada a través de perpetuaciones en el poder por el poder de la demagogia, y en su encantamiento, la refundación de las cartas políticas de los Estados como si se tratase de un balance de cuentas de gigantescas haciendas habitadas por peones alimentados, y enajenados por el hechizo del pan, los medios de comunicación parcializados, y la oratoria agresiva y nacionalista erróneamente apegada a incongruentes antecedentes históricos.

La democracia en América Latina a juzgar por ello no pasa de ser un titulo nobiliario inmerecido que creemos cierto y efectivo en cada temporada electoral. Los pueblos…el pueblo, ha sido desde hace 200 años la bisagra que permite la apertura de la puerta al gobernante de turno (allá donde las dictaduras lo han permitido) y aunque sería ciertamente falaz aseverar que todos han sido una caterva de corruptos, incompetentes, egoístas y mezquinos, tampoco es falso que la historia (la verdadera) nos demuestra hoy por hoy que América Latina no es el 50% de lo que podría haber llegado a ser en estos días.

En comparación con 200 años atrás, la configuración del sistema internacional ha cambiado la cara de los antiguos protagonistas.

Estados Unidos es la cepa y el arquetipo del “mundo libre” de hoy (al menos eso reza su discurso).

La Unión Europea y dentro de ella Alemania e Italia son ejemplo que haría sonrojar al pomposo prontuario de gobernantes y militares latinoamericanos (si tuvieran vergüenza o al menos supieran lo que eso es) al constituirse como Estados 50 años después que la media de América Latina y haber sufrido las denostables y tristes secuelas de dos guerras mundiales, una guerra fría de más de 40 años (En el caso alemán) y estar sin embargo en nuestros días ocupando los primeros puestos como países desarrollados e industrializados. El resto de Europa y especialmente los países de la antigua Unión Soviética son también muestra fehaciente de que una voluntad política correctamente encaminada sí puede procurar el desarrollo de sus pueblos. España por su parte abrazó la democracia de nuevo en 1976 después de 40 años de dictadura y pese a los problemas nacionalistas de que adolece, es hoy día un estandarte de desarrollo y calidad de vida digno de mostrar.

Rusia por su parte y tras colapsar en su antigua U.R.S.S., se perfila de nuevo como un gigante de la política internacional. Su economía mueve el mercado asiático y el este de Europa, y su voz siempre es escuchada en el escenario global.

De la misma manera China (pese a no ser un país democrático) ha sido un ejemplo de superación en muchos campos del desarrollo y aunque comercialmente y económicamente ha logrado mucho también es cierto que aún tiene problemáticas sociales y culturales que de no solucionarse impedirán un desarrollo efectivo de todo el país y no solo de sus ciudades principales.

Por su parte Japón después de haber sido como se dijo una economía rural casi autárquica pasó a ser una de las principales potencias económicas del globo aún después de dos bombas atómicas, terremotos periódicos, una barrera idiomática y cultural difícilmente franqueable, y el hecho de ser una isla en los confines del Pacífico.

El mundo musulmán pese a estar segregado y a no tener perspectivas de hermanarse de nuevo en mucho tiempo, sí se perfila como un protagonista visible y de gran importancia geoestratégica en el sistema. Irán, Arabia Saudita, Egipto, Irak, Afganistán, Palestina y Líbano especialmente ocupan un lugar bastante más prioritario que Latinoamérica. en las agendas internacionales de Estados Unidos, Rusia y la UE.

India es la otra gran sorpresa de cambio en el mundo e igual que China debe afrontar barreras socio – culturales y religiosas muy delicadas. No obstante y tras su reciente pasado colonial es un ejemplo en muchas materias para Latinoamérica.

En esta dispar carrera por el desarrollo y el mejoramiento de las condiciones de vida de las diferentes naciones tal vez el caso africano en varios de sus Estados es comparable en algunos casos e inferior en otros al que presentamos en América Latina. La corrupción política es la fuente de todos los vicios administrativos y gubernamentales de África y casi podríamos decir lo mismo de su continental hermano centro y suramericano.

Latinoamérica es hoy un compendio de riquezas sociales y culturales amilanadas por malas administraciones. El carácter de sus naciones es alegre y cordial, sus ganas de salir adelante son verdaderas y esa vocación puede ser el semillero de un desarrollo evidenciable a futuro.

Pero tal vez mientras sigan a la cabeza gobiernos que en su naturaleza sean la negación misma de la democracia no habrá posibilidad de maniobrar en pos de aquellas cosas que como seres humanos merecemos. La verdad y la rectitud residen en la noble vocación de mejorarlo todo para todos. Los recursos existen. La tierra que se nos ha dado por la independencia es más que la nominalidad de ser nacional de algún sitio. Es la responsabilidad intrínseca de perpetuarla como nuestra en el animo de prolongar y cristalizar el ideal por el que hace 200 años líderes y visionarios – humanos a la postre- entregaron su energía vital.

Si creemos que la consigna libertadora cumplió su objetivo con el nacimiento de la democracia estamos equivocados. La consigna libertadora vive mientras viva en el papel y en el suelo y la práctica el legado democrático heredado de los padres de la patria y a quienes honramos en fútiles e importantes desfiles militares con humitos de colores; en bustos de cobre y estatuas cagadas de palomas como reclamo por la paz que varios Estados aún no conocen en la mitad de su dimensión.

Estamos así ineluctablemente abocados a librar nuevas batallas por una nueva independencia más complicada aún: La independencia de nosotros mismos, de nuestro pasado, nuestros errores, y vicios. La emancipación de quienes en henchido cuello son la afirmación artera y soterrada a la vez de la amenaza a la frágil e interrumpida democracia latinoamericana de ayer y de nuestros días.

28
abr
09

“Las pestes saben regarse”

fotogripe-estatua

 

Dice el proverbio hindú “Las pestes saben regarse” y Colombia, país infantil y paranóico casi por antonomasia  hace las veces de querosene en un incendio, y en lugar de aplacar correctamente el creciente pánico colectivo, se deja envolver por los rumores y las noticias sensacionalistas del verdadero canal institucional del Gobierno (RCN) y su sucedáneo (Caracol). La peste ya está regada en el imaginario colectivo colombiano cuando ni siquiera se ha comprobado un  solo caso de los 40 sospechosos que tienen. Pero en el país del Sagrado Corazón todo vale y hasta las estatuas despavoridas cubren sus vías respiratorias. Las verdaderas pestes tienen nombre propio y no nos hemos dado cuenta.




Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.