Entradas Etiquetadas con: ‘Muro de Berlín 20 años

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nov
09

Showbiz

domino berlin

Un dominó y las luces del espectáculo en la Puerta de Brandemburgo

..land of the free… free to destroy your mind… land of the free…

Fuck the flag and fuck you!…

Freedom… EMPTY… Freedom…

If the kids are united they will never be divided…

(ahh como me siguen gustando los coros punk)

Ok. Lo acepto. Las juveniles ansias por llamar la atención a través de aparentar ser algo que en últimas creo que sí soy, no se han evaporado del todo. Desde la semana pasada, más exactamente desde el lunes 9 de noviembre de 2009, veinte años después de la caída del Muro de Berlín, no he podido dejar de pensar en el concepto de libertad. No les quiero proponer un recorrido histórico que nos lleve a entronizarnos hacia la elaboración medida y ajustada del término. Tampoco quiero delegar en las palabras de pensadores desde Arístoteles hasta Obama la (¿des?) construcción del término a través de un ejercicio reflexivo. No. Hoy sólo quiero criticar sin plantear ninguna solución. Criticar por el simple gusto de criticar. Criticar el orden establecido y manipulador mediante el cual la concepción de libertad ha venido siendo gestada desde tiempos memoriables. Porque lo puedo hacer. A través de la última herramienta libertaria (y no democrática porque la democracia tampoco es la solución) que queda: internet.

Es que les quiero contar un historia. Imáginense a John Bon Jovi cantando su más reciente éxito de otoño. Ahora ponganlo en el centro de una multitud libidinosa, medio borracha y mojada. Muy mojada. A continuación dénse cuenta que las terrazas que se aproximan al lugar están llenas de francotiradores apuntando a diferentes puntos de la multitud, eso sí, bien apoyados por un complejo sistema de cámaras que se ubican no sólo en cuanto poste y luminaria hay, sino también en monumentos históricos que recuerdan el pasado glorioso de la victoria. Ahora, los strobers de colores dilatan las pupilas de los espectadores. Falta el toque final: Una carrera entre los líderes de las economías más industrializadas del mundo por tomar el micrófono y arrebatárselo a Bon Jovi. Ya sé. Están pensando que ahora sí me deschabeté, que no hay linealidad en el texto y que esto no tiene que ver nada con nada. Pues no sé si he llegado a algún punto, pero les estoy describiendo la celebración de la libertad. La conmemoración de los veinte años de la cáida del muro en Berlín.

No me importaron los discursos populistas y frívolos de Ángela o Gordon. No me importaron los miles que abuchearon al esposo de Carla. No me importaron los ojos color miel-azufre del lamebotas de Vladimir. No me importó la zarta de estupideces sobre un mundo mejor de la Secretaria de Barak. Lo único que me dio rabia es que en un inmenso show al mejor estilo de los Mtv´s Video Music Awards Europe con tapete rojo, alaridos y pantallas gigantes en donde se dejaba ver que el evento había sido eminentemente producido para que se adaptara a las señales de recpeción de cientos de televisores en el mundo, celebraran algo que no existe. Libertad sea entonces aquel abortado intento que añoro y por el cual me quejo.

¿Libertad de movilidad? Cuando en Alemania del Este los salarios siguen siendo más bajos que en el Oeste. Cuando en Europa, Norteamérica y Japón se han venido las mapas reaccionarias medidas anti inmigración desde comienzos del pasado siglo.

¿Libertad de culto? Cuando la segregación de musulmanes en Occidente sigue siendo la constante atrayendo la construcción de ghettos en una y otra ciudad. Cuando siguen purulando conflictos por motivaciones religiosas en los 5 continentes.

¿Libertad de expresión? Cuando en las entrevistas de trabajo el que mira de reojo las hojas de vida descalifica a una persona por tener una perforación en su cara, así existan estamentos que indican que la foto no es necesaria al momento de presentarse a cualquier cargo.

¿Libertad de elegir? Esta es la peor. Cuando las personas asisten a las urnas a elegir un representante de cualquier partido sin saber que en últimas por más derecha, centro, izquierda extrema o radical llegarán al mismo punto del pragmatismo.

Por eso creo que era necesaria hacer una celebración totalmente mediatica, al mejor estilo del Showbusiness hollywoodense, para celebrar veinte años de libertad. Para hacernos creer que somos autonomos y que podemos tomar nuestras decisiones. Lo vemos aplicados a nuestra vida diaria y también en el inmenso mundo que nos rodea. Ya alienados, inmersos en el sistema, ya ni nos damos cuenta. Y hasta nos preguntamos, para qué criticar si así estamos bien. Pues bueno, sigamos siendo parte de esto. Igual no hay mal que dure cien años ni estructura política que lo aguante.

Nadie está más inesperanzablemente escalvizado que aquel que piensa que es libre sin serlo… Goethe 

09
nov
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Goodbye Lenin & Hello Hugo

chavez

LENIN

Mientras Europa celebra con sincera alegría el fin de sus separaciones intestinas, Latinoamérica se resbala en un clima provocador e incendiario que solo incita a la separación regional y a la triste amenaza de una guerra.

Por: Farid Badrán R.
Nov 9 /2009

Mi pobre Latinoamérica pobre no levanta cabeza. En Honduras la crisis interna de legitimidad, gobernabilidad e inclusive violación de derechos humanos por parte del cuerpo militar del gobierno golpista, tiene al país en el atolladero.

En Perú la impopularidad del presidente alcanza niveles muy altos. En Ecuador la crisis energética inclusive les obligó a recomponer relaciones con Colombia (de quien depende en un porcentaje en este rubro).

En Colombia, el paramilitarismo sentado en varias curules, la pobreza del 46%, el desempleo del 13%, la corrupción política, el tráfico de influencias, las embajadas como favores políticos, las arbitrariedades gubernamentales como el Agro Ingreso Seguro, y la informe campaña preelectoral de uribistas sin Uribe, uribistas con Uribe y de Uribe sin saberlo; son un colage pintoresco, caribeño y jacarandoso que se oculta hábilmente del buen criterio de los colombianos tras las cámaras y los libretos que postulan RCN y Caracol en sus novelas y ferias de variedades intituladas bajo el nombre de noticieros.

En Venezuela la escasez de agua que obliga a racionamientos de 48 horas, la situación deplorable y vergonzosa de la libertad de prensa, la insuficiencia alimentaria, el crimen, la pobreza, la falta de confianza de los inversionistas extranjeros, son un cúmulo de males que se completan con su presidente seudo dictador quien pareciera ser el verdadero cáncer de ese país.

Por otra parte Europa empieza a mostrar otra cara después de que la irresponsabilidad de las entidades financieras en el mundo crearan una crisis que dejó a medio planeta (pero no al grupo Planeta) a la deriva.

Hoy celebran 20 años de la caída del muro de Berlín, lo cual fue el claro mensaje de la implosión de la URSS y por ende del surgimiento de una nueva era que terminó de dar paso a la integración en Europa. Significó también el fin de un prontuario de guerras postguerras y guerras frías en la región, y el inicio de una edad de concertación y cierta madurez política traducida en los esfuerzos por mejorar el nivel de vida de sus nacionales y el status y perfil de la región de cara al mundo.

Sin embargo acá, en este Continente rico en generosidades culturales, de recursos, de naciones y pueblos hermanados por el idioma, y la historia. En este Continente que tiene toda la materia prima para ser una plataforma monolítica de mucho peso en el mundo, estamos enrevesados en una serie de confrontaciones, provocaciones, sospechas, acciones y omisiones mal intencionadas.

Con mucha tristeza (y si me apuran con vergüenza ajena también), miraba ayer como Hugo Chávez se henchía de orgullo hablando con esa actitud mesiánica barata, (populista al fina y al cabo) de alistarse para una guerra contra Colombia. Conminando a los estudiantes, obreros, hombres y al pueblo venezolano en general a levantarse contra Colombia quien en el estricto sentido de las artes de guerra nada le ha hecho a Venezuela.

Cambié el canal y vi en los archivos periodísticos de hace 20 años la caída del muro de Berlín, la alegría de la gente que se reencontraba. El asombro casi cándido de quienes desde Alemania Oriental no conocían el bombardeo consumista inmanente al capitalismo de Alemania Occidental.

Volví a cambiar al anterior canal y ahí estaba Chávez, incitando con sus irresponsables y arteras palabras a una guerra.

Él, ni nadie en la Latinoamérica de nuestros días (Salvo Argentina con las Malvinas) sabe lo que es verdaderamente una guerra, un derramamiento de sangre, una tortura, la destrucción de las escasas plataformas productivas de los países, el esfuerzo de generaciones pudriéndose en los cadáveres de soldados. Mujeres viudas, hijos sin padre, edades de trauma y reconstrucción (que en Latinoamérica serían muchas). La muerte de las ideas, del cambio, la evolución y la paz… La muerte.

Europa sabe bien lo que es eso, lo que significa, lo que cuesta superarlo. Por eso hoy celebra su unión y el fin de serias divergencias sociopolíticas en su interior.

Venezuela ni su presidente lo saben. Compran armas, hacen maniobras de guerra en el Caribe, compran avioncitos como si fueran pirulitos, hablan idioteces irresponsables e infundadas y solo siembran incertidumbre, desconfianza y rechazo.

Lo peor de este escenario tan tenso y provocador es que con sus ofensas a Colombia y su gobierno, lo único que logra Chávez es que los colombianos se unan con Uribe para defender al país de posibles amenazas externas, rechacemos las agresiones, y nos olvidemos de las incontables ignominias intestinas de las que somos depositarios al ser los borregos de un gobierno incapaz de conjurar verdaderas políticas sociales en materia de educación, salud, pobreza y seguridad humana (que no democrática).

En Venezuela pasa algo similar. Los círculos bolivarianos en los barrios y ciudades neurálgicas para el proyecto chavista controlan y adormecen la necesidad de los pobres con paliativos baratos y cortoplacistas, mientras que el discurso incendiario, hostil y guerrerista de su infausto gobernante levanta a toda costa resquemores contra Colombia en el nombre de la unidad latinoamericana de su presunto proyecto socialista.

Paradójicamente y con su descarada y cínica actitud, Chávez solo está logrando la desunión de los pueblos que su amado (y nuestro respetado) Simón Bolívar tanto evitó.

Como pueden ver, no soy partidario de Hugo Chávez, tampoco lo soy de Álvaro Uribe. Lo soy de la paz.

Celebran a 15.000 km la caída de un muro que ya no existe y que no obstante aún tiene pendientes algunas tareas sociales en la Alemania de hoy.

Acá por el contrario son 15.000 soldados los que levantan un muro de 2.300 km a partir de un compendio de desconfianzas, insultos, calumnias y provocaciones para caer en ese escenario en donde la muerte reina, y el caos gobierna con tal de que a la postre la bandera venezolana ondee en nuestra Guajira colombiana. Y mientras en Alemania vuelven a decir Goodbye Lenin, acá tengamos que decir Hello Hugo.

 




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